lunes, 2 de marzo de 2009

El Principio

Las gotas de lluvia caían persistentemente sobre el pavimento
madrileño.
Sus pasos dubitativos, y su mirada fijada en el horizonte, transmitían una imagen triste y melancólica, la cual no se preocupaba en modo alguno de la tormenta; deambulando sin rumbo fijo, como un ánima en pena.

1 comentario:

V~ dijo...

La gélida noche caía rendida ante el fulgurante brillo solar. La tez lívida inicial parecía desvanecerse al trazo de una disimulada sonrisa en tu espléndido rostro; todo ello inundado del destello natural que tus ojos solían reflejar...

=)