domingo, 18 de julio de 2010

Orgía en Utopía - Lost In Translation

Cuando abrí los ojos, me di cuenta por primera vez, de la magnitud de todo. Como si hubiera recibido al espíritu santo,bajo la intensa mirada de los neones que alumbraban la ciudad, bajo la pagana religión que había matado de noche al Sol.
Resulta irónico, toda una vida padeciendo insomnio, para que mis ojos caigan rendidos en un TAXI de mala muerte, en cuyos asientos se había impregnado la santa esencia de alcohol sudado y tabaco...
Aunque no duerma mucho, cuando lo hago, sueño demasiado...Casi había olvidado lo que era soñar en negro, pero al final, he vuelto a repasar la lección, solo espero, no volver a olvidarla.
Gente diferente, un país extraño, un idioma distinto, pero lo que es más importante miles de kilómetros de distancia de mi origen.
No buscaba olvidar a los míos, quería encontrarme a mi mismo. No puedo volver a nacer, pero estoy volviendo a nacer, y es que lo siento, lo presiento; sabía que si un pájaro tenía alas para volar, un hombre tenía pies para andar, por eso me dirigí hace ahora seis años al polvoriento globo terráqueo que presidía la mesa de mi hermano, y busque el punto más distante. Porque uno para olvidar, necesita primero recordar.
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El silencio es nuestra lengua, el idioma que recorre nuestras venas. Pocas palabras bastan para que el río fluya, y aún menos para que el hombre se zambulla en ellas.




Iván Sánchez Marcote 18 de Julio de 2010 3:25

1 comentario:

marlen dijo...

Impresionante reflexión, y es que aunque hoy las distancias no son tales, cuando uno se va, deja un vacio que las nuevas tecnologías no ayudan en todo a superarlo. Reencontrarse, buen consejo.