Ya no tienen sentido para mi los villancicos. Me producen dolor de cabeza, son como cargas de tnt en mi lóbulo parietal. Ni espiritual, ni físico. No encuentro el sentido a estas fechas ya fuera de la infancia. Cuando eres pequeño porque aún tienes ilusión, cuando eres padre, porque tu 'labor' es mantener esa ilusión, pero ahora estoy en la encrucijada, que considero realista, en la cual, ante mis ojos, solo veo la celebración del nacimiento del dinero, del capitalismo, de la moneda. Todo esto, sumado a mis requiebros en relación a los dogmas religiosos, hacen que ya no tenga la misma mirada de antaño.
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