Si los contratos son cosa de humanos, solo uno, no puede ser renovado. El de la vida.
Tan importante como la vida, es la muerte.
Tan importante como saber vivir, es saber morir.
Hay que saber escribir con letras de fuego que sepan perdurar en el tiempo. Que logren cicatrizar las miradas curiosas.
Hay que herir al aire, y plasmar en su soplido, cada segundo vivido.
Así, cuando llegue el momento, y quiero no saberlo, pueda en la agonía abrir los párpados con la suavidad de la seda viajando en el río, y ver mi poema escrito, imborrable en el tiempo, sin entender de días, horas o minutos. Y así, cuando los ojos cieguen y las bocas muden', aquella energía que creamos, siga perdurando.
1 comentario:
Echaba de menos tus escritos. Sigues escribiendo realmente bien ;D! Yo me conformo con que perduren en mí y algo pueda aportar a los de mi alrededor.
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